lunes, 15 de noviembre de 2010

El puto movil y las relaciones sociales

No sé si existe el infierno, pero si existe Satán está en el consejo de dirección de todas las compañías de telefonía movil.
No ha habido nada peor para las relaciones entre personas bien avenidas que el movil, ese delator que no te deja a sol ni a sombra, que registra tus pasos y movimientos. Aparte de este rollo de te hago una perdida y bajas, si son dos tonos es que no salgo, si son tres es que vengo en coche y cuatro es que voy más quemao que la antorcha humana. Cómo cojones sé cuantos tonos son si yo tengo de tono Brand New Cadillac, y me lo bailo cada vez que suena...
Y no digamos lo desconcertante que es hablar con alguien mientras este escribe un mensaje, o incluso recibe varias llamadas. O cuando todos sacan sus móviles para ver quien tiene el Bluetooth más grande, que siempre me recuerda al Sr. Lobo diciendo "no nos chupemos aún las pollas, caballeros".
El colmo de la diversión son las tarifas planas y todos los demás chollos, que suenan a mentira podrida, y normalmente son aún peor.
Ah, y darse de baja es ya mundial... Sería más facil robar en el Banco de España.
O toda esa gente que tiene reclamaciones en marcha mientras recibe facturas de cuatro o cinco compañías, con esos comerciales tan avispaos que siempre hablan con acento de telenovela, o incluso como espías de la guerra fría y de los que sospecho están en un zulo a más de 10000 km de distancia.
Se me ocurren miles de cosas más, que añadiré otro día. Aparte de su utilidad para atentados, las interferencias que crean en aparatos eléctricos (incluido el cerebro, al menos el que tenga algún tipo de actividad). Lo dicho, Satán partiendose el eje...
Eso si, una recomendación, si te echas un ligue, haz como los terroristas; compra un movil desechable y ocúltalo en la rueda de repuesto del coche envuelto en neopreno. siempre será más facil decir que trabajas para el CNI que justificar ese mensaje en tu movil de "churri, estoy caliente"...

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