Hoy estoy particularmente cansado de lo políticamente correcto, más que nada por lo dificil que me resulta cada vez que me pongo a escribir andar duplicando palabras, como niños y niñas, padres y madres y hábiles y hábilas... todo esto va en contra de los principios de cualquier vago que se precie y de cualquier roñoso. Va en contra de la economía del lenguaje y cansa la tira.
Lo que realmente nos hace iguales no son las palabras, son los pensamientos y sobre todo los hechos. Quedarse en las palabras es que los árboles no nos dejen ver el bosque. Diría aún más, va contra la libertad de expresión.
Así que igualitarios cansados, uniros y pasar de hablar de vascos y vascas, oyentes y oyentas, jueces y juezas y volvamos al principio, aquella época donde sólo se utilizaba este recurso si trabajabas en un Cabaret.
Señoras y Señores, ya esta bien...
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