jueves, 10 de febrero de 2011

Stranger in an strange land

Rememorando el viejo clásico de Iron Maiden, extraño en tierra extraña (liberrima traducción) voy a "comentar mi estado de animo" que se dice en Facebook.
Seguramente después de esta entrada que voy a hacer me cierren el blog por apología de la eugenesia activa. Aunque seguramente tengan que mirar la wikipedia para ver qué cojones es eso.
La verdad es que empiezo a estar bastante hasta los cojones de darme cuenta de que en muchos sitios soy el único español en ese momento y ese lugar. ¿Eso es malo? Si son mafiosos rusos en un jacuzzi a lo mejor si. Si son ucranianas ligeras de ropa quizá no. Pero si estoy en un parque público y todos son latin kings and queens fumándose un porrito, ya no sólo me hincha las pelotas, si no que estoy más inquieto que un cerdo la víspera de San Martín. Si cualquier tipo o individua con extraño acento me asalta en un semáforo con idea de entafarrarme el cristal, que ya tiene bastante con los putos mosquitos, y tengo que vigilar para que si le digo que no, no me rompa la antena del coche, y si le digo que si, no me joda los limpias, tengo el culo más apretado que un hetero en un bar de ambiente. Si al ir por la calle sólo escucho conversaciones en árabe, chino, ladino, rumano, hindi, valón, zulú, catalán, finlandés, gallego, danés, parsí, valenciano, checo, euskera, uzbekistaní, (o como coño se llame lo que hablen allí)... o cualquier otra lengua, viva o muerta, que no sea la de mi puto pueblo no me encuentro muy integrado (que le voy a hacer, si creo en el Banco de Santander)
No encuentro sensación peor que la de sentirse ajeno en casa de uno. Como cuando alguien se ríe con otro y te dicen "es un chiste privado". 
Esa idea de exclusión me hiere en lo más profundo, y pese a que uno es producto de una mezcla de razas y culturas que desembocaron en esto que llamamos España y no me importaría que mis hijos se casaran con una Antillana o con un Inuit, estos guettos que se forman... no lo llevo.
Pese a que no puedo negar mi pasado árabe, mi legado celta y otras muchas sangres que corren por mis venas bastardas, me siento como el que llega el primero a la fila y se le quieren colar. "Si señora, usted tendrá mucha prisa, pero yo he llegado antes".
Deduzco que esto es el principio del fin. Seguramente ahora empezaré a coger el gusto por las marchas militares y los bombachos, a descubrir que un trisquel no es más que otra cruz gamada y quizá un día me reuna con los amiguetes y en una sidrería empiece a escribir un libro que podría titular "La mi lucha" para dejar patente la superioridad de la raza asturiana por encima de todas las demás.
Decidido, como encuentre un buen ministro de propaganda ya tengo medio ideado el Cuarto Reich, el Quinto y el Sexto.
Aún así, en estos momentos desearía estar rodeado de tipos con boina que rompan las piedras con la cabeza.Que lleven madreñas y canten tonadas.
Y el que no sepa aguantar una broma que se marche del pueblo.

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