jueves, 31 de marzo de 2011

La Banca y el desmoronamiento del modo de vida occidental

Lo ha dicho el Sr. Presidente del Gobierno. NO, NO y MIL Veces NO. No vale eso de que si no puedes pagar la hipoteca se quedan con tu piso y Santas Pascuas. De eso nada, según el dicho popular "Manolete, si no sabes toreá pa´que te mete". Es decir, con la de facilidades que te dan para alquilar o irte a vivir bajo un puente, ¿a qué ese empeño de comprarse una casa en propiedad?.
Además, ha dicho el Sr. Presidente (escupiendo en el suelo y luego pisándolo, para que quede claro que va en serio) que eso de aceptar el piso como pago, no vale, es trampa y dos turnos sin jugar. ¿Qué va a hacer el pobre banco con tu piso, si ya no vale lo que te dijeron que costaba?,¿si ya no vale lo que te están cobrando?. Ellos te dejaron la pasta de buena fe, lo lógico es que tu se lo pagues dándoles tu piso, tu dinero y tu vida si es necesario, que los bancos son como la patria de uno. Te dieron un paraguas cuando hacía sol y te lo quitan cuando llueve. Pero lo hacen como una madre, por tu bien. Pa´que espabiles.
Es lógico pensar que si se tienen que quedar con todos los pisos de todos los pobres y pobras individuos e individuas que no tengan para pagar se van a quedar sin liquidez y con millones de pisos y entonces será el fin del mundo conocido. Muy probablemente se produzca un agujero negro que engulla al sistema bancario, y como todos estamos enganchados a él, nuestras tarjetas de crédito crearán un vínculo indisociable con dicho agujero, y la primera vez que las usemos en un TPV o un cajero, o al pagar el pan, seremos engullidos hacia la nada absoluta. Una nada bancaria de la que ni la luz escapa sin pagar comisiones (Euribor + 0.75).
Y todo por culpa de nuestra avaricia y nuestra insana intención de tener un piso en propiedad que legar a nuestros nietos.
Y es que nos está al pelo, por querer estafar a los honrados bancos.

viernes, 18 de marzo de 2011

El Imperio del Sol Naciente

Qué fácil es hacer leña del árbol caído. 
Ahora resulta que en Japón son unos negligentes de mierda por tener sus centrales nucleares (al parecer más de 50) manga por hombro. Antes resulta que eran la pera limonera en persona. Trabajadores, eficientes, honrados, serios, responsables, lo más... Ahora parece que son la república bananera del sol naciente.
Y los amos del mundo (lease los americanos) preocupados por si la radiación llega a Hawaii, no se les vayan a joder las vacaciones con granny, grandpa and the kids...
Cómo somos, Cómo nos gusta ver caer a los grandes. Bueno, a los grandes, los medianos y los pequeños.
Ya no importa el terremoto y el tsunami (dicen que el más gordo de la historia del mundo mundial), ahora es que tenían aquello sin barrer... y por eso todo lo demás.
La gente, tan solidaria desde su casa, ya empieza a preocuparse de verdad. A mirar en el mapa cuan lejos queda de su domicilio habitual o de vacaciones el Japón y calculando con consultas a la AEMET la posibilidad de que nos llegue la radiación si el viento sopla de levante. O si el Nissan Cherry o el Toyota Camry se van a quedar sin repuestos. Si el Subaru edición Colin McRae va a llegar a tiempo para bacilar a tu cuñado en la comunión de Enriquito.
Así nos luce el pelo.
Esos tertulianos con el rollo de "ya lo decía yo, que la energía nuclear es mala, yo de la que gasto en mi casa es eléctrica, de toda la vida, que viene de fuentes renovables, que me lo pone la factura". Si, por mis cojones.
Mientras la nuclear nos sale por dos duros y nos mantiene calentitos, de puta madre.
Eso si, la ley del embudo, en este mundo occidental de caramelo que nos hemos montados no queremos oír hablar de malas consecuencias. Esa no es nuestra realidad. Eso queda para negros, amarillos y otros colores diversos que no incluyan el blanco ni en su composición ni en sus ingredientes.
Cualquier día nos extinguimos, y nos lo habremos ganado a pulso, milímetro a milímetro.

lunes, 14 de marzo de 2011

110

La verdad, no me afecta la nueva limitación de velocidad. No voy follao hablando por el movil, ni suelo tener tanta prisa por llegar a ningún sitio. Cuando yo llego empieza la fiesta. Solamente que me huele a caca de la vaca. Me huele a que van a trincar pasta a manos llenas, y ahorrar, ahorrar, ahorraremos lo que suponga la diferencia de un golpe de chapa a 110 o a 120.
También me toca los cojones el pensar con qué se van a meter ahora.
Quizá con los viejos (lease personas ancianas para los políticamente correctos) que salen a pasear por las múltiples "rutas del colesterol". Ya me los veo en cintas continuas, cara al mar (que si pones "cara al sol" te malinterpretan y te tachan de "nostálgico del régimen"), eso, cara al mar, decía, generando electricidad con su solo esfuerzo. Que para eso cobran las pensiones, (estos se pensaban que se iban a librar por haber cotizado 30 o 40 años de nada), que se dejen de cuidar a los nietos, que quitan puestos de trabajo de guardería y así baja el paro, de paso (como me lea el presidente, me ficha de asesor)
Y por último, mi modesta aportación al ahorro nacional. ¿Para cuando una estación generadora de "spinning"?. Yo siempre he pensado en cuantos watios desperdiciados en gente pedaleando para eliminar grasas indeseadas. Y uno recuerda la entrañable BH con su dinamo, y sus luces, (qué tiempos, silben conmigo la sintonía de Verano Azul...). Al tema, que me pierdo... Lo dicho, cientos de miles de personas en gimnasios anónimos de la nación generando electricidad y a la vez volviéndose atléticos y apolineos. 
(Me está quedando una entrada super-nazi, el pueblo ario y tal...)
Ahí queda, dejense de 110, que la gente se suicide como quiera y sin salpicar y centrales de Spinning ya. 
Eso sí, rebaja en la cuota del gimnasio al que contribuya a la grandeza del país.
Y yo, de asesor energético.

martes, 1 de marzo de 2011

Hipocresía 100%

Madre mía (que en gloria esté) que malo es Gadafi, ¡queeee malooo!. Me se ponen los pelos como escarpias de lo malo que es. 
Lo cojonudo es que nos enteramos ahora. Cuando venía a plantar la jaima en el jardín de donde se le antojara era un instrumento de control del terrorismo. Un cachondo el tío, tan pintoresco, con su rollo beduino, con sus enfermeras ucranianas (se lo juro, creo que en número de seis), sus 40 vírgenes entrenadas para matar (copien, para los guiones de 007), su camello (no me interpreten mal, un animal jorobado) , todo para sentirse como en casa. Un cromo, oiga.
Ahora es malo, pero malo de cojones, un malo de esos correosos de película, con gafas de espejo, bastante piradete y tal, de los que siempre te dan un susto en la penúltima escena, cuando ya creías que había palmao. De libro.
Antes no era malo, era nuestro hijo de puta (ya saben, "es un hijo puta, pero es nuestro hijo puta" que dicen los gringos). Ahora no podemos ocultar que como otros solemnes hijos de varios padres desconocidos y primos entre si, no hay quien los sostenga. Que el pueblo suele tener bastante con 40 años de dictadura (y si no que nos pregunten a nosotros).
Pero, ¿qué dirán ahora a sus nietos todos aquellos que daban palmas a Mubarak, que se las dieron a Milosevic, o a todo aquel que tocara poder o petroleo?. "Son cosas de la política" supongo.
Pues que se vayan poniendo las pilas, que ya han visto que la gente está hasta los órganos sexuales de la política de mierda esclava de los mercados, el apoltronamiento en el poder y el culto al petroleo. Que el miedo a que el terrorismo se expanda no es disculpa para palmear en la chepa a ningún terrorista por mucho que sea "nuestro hijo puta".
Pero así vivimos, así lo mamamos y así se lo vamos a dejar a las futuras generaciones. Negro sobre blanco.
Yo creí que el Siglo XXI iba a ser otra cosa...