jueves, 28 de abril de 2011

Quiero seguir siendo imbécil

Estoy convencido. Como siendo idiota no se vive en ningun sitio. Lo mejor es habitar la imbecilidad absoluta.
Lo que me jode es que no me dejen.
Yo quiero seguir teniendo mi movil de mierda que pesa 1 kg y 600 gr., pero me llaman de todas las compañías para ofrecerme una Blackberry por todo el morro y yo como un tonto perdido, diciendo que no. 
Quiero seguir con mi compañía de gas, de teléfono, de agua, de luz, pero me estoy perdiendo unas ofertas que te vas por la pata... por zoquete.
Y es que así no hay forma. Por que a mi cuando me insultan solapadamente me da por ahí. Cuando me preguntan la razón por la que no quiero esas estupendas ofertas no tengo respuesta, ¿como no voy a querer de lo más caro dos?. Yo creo que todo es porque los comerciales que me lo ofrecen son menos convincentes que Drácula diciéndote que pongas el cuello, que se ha hecho vegetariano. O va a ser mi maldita esquizofrenia paranoide.
Y aquí me tienen, perdiendo dinero y prestaciones por todas partes. Sin movil de última generación, con un seguro de la vivienda que es una mierda, con un seguro del coche que es el timo de la estampita, con un seguro de decesos que te mueres... Todo por ser un lissssto y no aprovechar estas maravillosas ofertas con las que me aturden por teléfono, movil, correo electrónico, telégrafo, pony express, señales de humo y todos los medios conocidos y algunos por inventar.
Pero, paranoias personales aparte, cada vez que rompen la paz de mi hogar y mi descanso con estas ofertas me viene a la mente la pesadilla del personaje del humorista Forges: "Cariño, he soñado que Iberia me perdía las maletas y tenía que recuperarlas a través del Servicio de Atención al Cliente de Telefónica". 
Madre del amor hermoso... 
Piensen en ello

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