Pues nada, ¿quién le iba a decir a Rajoy cuando lo del Prestige que ahora sería presidente del Gobierno?. Pero aquí está, como otros antes y otros que vendrán después.
Y entre tanto yo tengo miedo. ¿En qué van a recortar?
Subirán primero el tabaco y el alcohol. Se acabó el emborracharse para olvidar las penas y el pitillito de después (después de la comida, después del polvo, después del cabreo...). Ahora para colocarnos recomiendo girar sobre uno mismo, que coges un mareo gratis de los que echas hasta la pota.
Luego subirán las gasolinas. Yo ya he vuelto a engrasar la bici y como trabajo a 50 km de mi casa, de ir y venir todos los días seguro que me gano un extra de gregario en el próximo Tour de Francia (si es que para el verano sigue existiendo Francia, que vaya usted a saber).
Después tendremos que pagar por estar enfermos, así que me he vuelto vegetariano vegano ultraista, no como nada que arroje sombra. Me han dicho que además de sano es barato.
Más tarde el colegio de mis hijos me saldrá por un ojo de la cara. Pero nada, pienso darles el izquierdo, que tiene 3 dioptrías y media, a ver que hacen con él. Se van a gastar un fortunón en lentillas.
También el transporte público dará billetes de EMP o de TIR, para si prefieres ir EMPujando el autobús o TIRando de él, porque al precio que estará la gasolina como para ponerlo en marcha.
Después trabajaré alternativamente, un mes para mi familia y otro para Hacienda, ya que en vez de descontarme el 18% para el IRPF se quedarán ya con todo directamente. Eso si no me hacen tirar de mis ahorrillos para ir pagando por ir a trabajar.
Bueno y se me ocurren más cosas, muchas más, que la imaginación se me desboca.
Es por eso que tengo miedo, mucho miedo.
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