Esta entrada tiene banda sonora de REM (The end of the world, as we know it...)
Ahora que la SGAE esta en la cárcel, podéis descargarla con total impunidad, a menos que el FBI y los amos del mundo os cierren el chiringuito, como a Megaupload.
Y es que el tiempo pone las cosas en su sitio...
Como nos ha puesto a todos.
Todos fuimos "El Hombre que pudo reinar" como en la película de Michael Caine y Sean Connery.
Pero de pronto nos caímos con todo el equipo y descubrimos que no teníamos ni para pipas.
Que la filosofía de "a mi póngame, de lo más caro, DOS" no nos llevó muy lejos.
Y ahora echamos la culpa a los políticos (tan majos ellos y preocupados por los ciudadanos y las ciudadanas), a los banqueros (tan solidarios), al Rey, a Urdangarín, a Paco el Pocero y al lucero del Alba.
Nosotros no estábamos en el Media Market unas navidades comprando tecnología como para dotar una Central Nuclear.
Nunca fuimos a meternos una mariscada del copón entre pecho y espalda cada dos semanas.
No nos íbamos a Cuba, ni a Punta Cana, a Sanghai y Senegal de vacaciones sin conocer Cuenca.
Nunca financiamos el Audi o el BMW junto con el piso, por un poquito más de letra al mes.
No comprábamos en los mejores sitios al grito de "yo, de lo caro, que para eso lo trabajo".
Es mentira que dejáramos propinas de ministros en bares y restaurantes, donde agotábamos con fruición el whisky de malta.
No popularizamos la necesidad de llevar un teléfono en el bolsillo, para poder gastar dinero a lo bobo en vacuas llamadas sin sentido para decir "estoy llegando, ahora te veo"
Tampoco convertimos toda la tecnología, por inútil que fuera, en una necesidad insoslayable.
El coche no fue nunca una necesidad de afirmación personal y de tocarle los cojones al vecindario.
Nunca aprovechamos para fingir una baja y quedarnos en casa o irnos de farra.
No trabajamos un ratillo y solicitamos el paro otro ratillo para ir tirando, que "se gana lo mismo en casa que en el curro".
Todo eso y mucho más es mentira.
Por eso no somos responsables del fin del mundo tal y como lo conocíamos.
Nosotros sólo pasábamos por allí, oiga.
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