Soy un optimista enfermizo. Y alguien dijo una vez que un pesimista es un optimista bien informado.
Por eso voy a renunciar a estar bien informado. Prefiero ser imbécil a estar acojonado.
Ni siquiera publico en este blog del miedo que he pasado.
Pero ya no pienso escuchar la radio, ni ver la televisión ni leer la prensa. Viviré en una dimensión para lelos, o paralela o como coño se diga. Una dimensión feliz, donde no exista la prima de riesgo. Donde "mercado" sea el apellido de Rosendo. Una dimensión plena de estupidez a un paso del Nirvana.
Ya lo decían en la pelicula de Rambo. Y si no lo hacían, deberían hacerlo. "No hay dolor, es todo psicológico", así que le voy a decir a mi hipnotizador de cabecera que no quiero saber nada de nada. Que me implante un reflejo neuronal con el que sólamente vea, escuche y digiera noticias demenciales como "Encuentran vida inteligente en el planeta Tierra"; "Políticos decentes arrestados en una manifestación anticorrupción por darle dinero a varios indigentes, deshauciados y gentes de mal vivir"; "Los Senadores renuncian todos a una a sus cargos y dan todo su dinero a la caridad"; "El Senado transformado en una residencia gratuita para la tercera edad"; "Vagos, toreros y futbolistas afectados por un virus misterioso que les hace devolver todo lo que ganan", "Cutre-famosos, sus allegados, varios managers, muchos tertulianos y otros chupópteros de distinta condición se suicidan colectivamente en un arrebato de decencia".
Asi, con la sola ayuda de los fármacos, la hipnosis y el apoyo de mi familia y amigos me volveré un imbécil integral al que sólo le preocupará como llegar a fin de mes con hijos que mantener, con el coche en el garaje y sólo once en la quiniela.
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